Mediación Familiar en conflictos de pareja

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10 preguntas sobre la mediación en separaciones de pareja

 

1_ ¿Qué es la mediación familiar?

 

Es un sistema alternativo de resolución extrajudicial de conflictos en aquellas parejas que se encuentran en proceso de ruptura, especialmente si existen hijos comunes. A través de este sistema las partes solicitan la intervención de un tercero neutral llamado mediador que les facilita alcanzar los acuerdos que ellos deseen.

 

 

 

2_ ¿Qué hacemos en una mediación familiar?

 

Cuando una pareja se rompe y la relación que les vincula deja de ser satisfactoria, es frecuente ver cómo sus miembros tratan una y otra vez de recomponerse utilizando la misma fórmula que les había valido tiempo atrás, sin darse cuenta de que, cuando las relaciones afectivas ya no son suficientes y la evolución personal de cada uno les ha llevado por caminos distintos, los cimientos de la relación dejan de ser consistentes.

 

Es como si las piezas del puzzle que hicimos hace tiempo hubieran variado en tamaño y forma, y por más que nos empeñemos en ponerlas como estaban, ya no encajan. Las piezas que antes se complementaban con total armonía, ahora resultan incoherentes y empezamos a encontrarnos ante una imagen distorsionada que no nos satisface.

 

Para volver a darle coherencia debemos necesariamente reparar esas piezas y darles nueva forma. Crearemos un puzzle nuevo, diferente, y por qué no, tan coherente como el anterior.

 

Esto es lo que hacemos en mediación familiar. Generalmente los conflictos surgen entre personas a las que les ha unido una relación previa satisfactoria pero que, por diversos motivos, terminan enfrentadas debido a la incompatibilidad mutua de intereses. Las posturas de unos y otros parecen irreconciliables.

 

El mediador no pretende la reconciliación de las partes. Ni que vuelvan a tener la misma relación que mantuvieron en el pasado. Se trata, por el contrario, de mirar hacia el futuro, de ayudarles a que se hagan cargo de su parte de responsabilidad en el conflicto actual, que decidan qué piezas del puzzle deben arreglar y qué nueva forma quieren darle a cada una de ellas para que vuelvan a encajar. Lo que buscamos es una nueva imagen, coherente y armónica para ambos, a la vez que satisfactoria para sus nuevas necesidades.

 

 

3_ ¿Qué ventajas tiene la mediación familiar?

 

Por su flexibilidad puede ahorrar a las partes el desgaste de someterse a un largo proceso judicial y lograr acuerdos con un mejor pronóstico de cumplimiento al ser elaborados por ellos mismos.

 

Abarata los costes de una separación o divorcio; los cónyuges intervienen activamente en las decisiones que quieran tomar (“todos ganan si todos deciden”); a diferencia del sistema tradicional de separación o divorcio permite explorar todas las alternativas posibles.

 

En una mediación familiar, cada caso se beneficia en mayor o menor medida de las posibilidades que brinda el proceso según sus circunstancias y las características del conflicto. No obstante, es un hecho contrastado que la mediación es un sistema aventajado sobre el contencioso en múltiples aspectos:

 

Todas las partes ganan

En Mediación tenemos en cuenta el interés mutuo frente a las posturas individualistas, buscando siempre soluciones que satisfagan a todas las partes.

Cambiamos la visión judicial “yo gano-tú pierdes” por un paradigma “ganador-ganador”.

Las relaciones quedan menos deterioradas. Evitar en la medida de lo posible el proceso judicial es de por sí un gran paso para prevenir el desgaste emocional al que las partes se ven sometidas. Si además ayudamos a que la comunicación se restablezca y que las partes se posicionen en un estado emocional adecuado para favorecer la negociación, no sólo posibilitamos la consecución de acuerdos mutuamente aceptados sino que también reducimos los comportamientos competitivos derivados del conflicto original.

 

En este sentido, la mediación familiar tiene a su vez una función preventiva que evita en muchos casos que el conflicto degenere en una situación más grave.

 

Las partes deciden cómo se van a organizar. Siempre que sea posible, la decisión sobre qué hacer con la vivienda, los hijos, los gastos para su cuidado, bienes materiales o cualquier otro aspecto, no deberían quedar en manos de terceros ajenos al conflicto. Nadie mejor que los propios interesados para valorar cuál es la mejor de las opciones. En Mediación, las partes implicadas tienen total autonomía para decidir y establecer los acuerdos oportunos, siempre dentro de lo legalmente disponible.

 

 

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Minimiza el impacto de la separación en los hijos. Nosotros no entendemos la separación como un fracaso, sino como una decisión, a veces dolorosa, que se asume con el fin de mejorar el estado de bienestar de los miembros de una pareja que ya no quiere seguir siéndolo. La pareja deja de serlo pero la relación parento-filial perdura para siempre; esto es, cambia la estructura familiar pero no necesariamente las relaciones de los padres con los hijos.

 

Si nos damos la oportunidad de gestionar el proceso de la separación de tal manera que nos permita establecer una nueva organización familiar satisfactoria para ambos progenitores, garantizamos la mejor de las posibilidades para el cuidado de los hijos, quienes, con una explicación adecuada de la situación, constatarán que sus padres, aunque dejen de convivir, siguen haciéndose cargo de sus cuidados y necesidades afectivas.

 

Además, en Mediación familiar trabajamos para intentar mantener unas pautas de vida y organización familiar similares a las que tenían hasta el momento de la separación, teniendo en cuenta las necesidades de todos los implicados.

 

Formato provisional de ensayo-error: nada es irreversible. A lo largo del proceso, las partes pueden ir tomando decisiones que se ponen en marcha entre una sesión y otra. Esto permite valorar si los acuerdos, en principio provisionales, son adecuados para convertirlos en definitivos o si, por el contrario, tienen lagunas que deban ser revisadas hasta encontrar la mejor alternativa posible.

 

Se reduce el tiempo invertido en el proceso. La duración del proceso de Mediación depende del estado emocional inicial de las partes, así como del número y alcance de sus conflictos.

 

No obstante, la media de sesiones está entre 8 y 12 que, a razón de una sesión por semana, implica una duración de entre 2 y 3 meses.

 

 

Acuerdos más duraderos y respetados que los convenios judiciales. Es evidente que la participación activa en el contenido del acuerdo garantiza que sea la mejor alternativa barajada por las partes implicadas.

 

 

4_ Si llegamos a un acuerdo ¿es de obligado cumplimiento?

 

Si las partes acuden voluntariamente y llegan a un acuerdo voluntario que satisface las pretensiones es difícil que no se cumpla de forma voluntaria. Los acuerdos de mediación representan un acuerdo privado entre las partes, por lo que tienen la misma fuerza vinculante que un contrato y son de obligado cumplimiento para ambas. No obstante, en el acuerdo escrito que refleje lo acordado, siempre se puede incluir una cláusula de indemnización en caso de incumplimiento.

 

 

5_ ¿La mediación familiar puede ayudar a situaciones de conflicto en la convivencia familiar cuando no es posible una separación física?

 

En la mediación y sobre todo de tipo familiar, se pueden establecer pactos y acuerdos para que la convivencia mejore. En ésta se puede llegar a resolver cualquier conflicto que se presente en las relaciones familiares ya que ayuda y facilita la comunicación entre las partes, tanto que continúen conviviendo o decidan separarse físicamente.

 

 

6_ ¿Cómo enfoca la mediación el cuidado de los hijos de un matrimonio o pareja  que se separa y/o se divorcia?

 

En esta cuestión, el mediador además de actuar como tal, también debe encauzar a los padres, centrando su atención en las necesidades de ambos así como en la de los hijos. El mediador ha de hacerles ver que ser padres  es un rol que perdura en el tiempo (se puede dejar de ser cónyuge, pero se sigue siendo padre).

 

 

7_ ¿Todas las partes tienen que estar de acuerdo para empezar un proceso de mediación?

 

Sí. Todas las partes implicadas deben de estar de acuerdo para comenzar el proceso de mediación, dado que éste se fundamenta en la participación de las mismas en la resolución de sus conflictos

 

 

8_ Si el motivo de la ruptura de una pareja está ocasionado por una tercera persona, ¿puede ésta participar en las sesiones de mediación familiar?

 

No. El conflicto se sitúa en la pareja, y tiene que ser ésta la que analice, comprenda y resuelva el conflicto.

 

 

9_ ¿Tiene la mediación familiar el apoyo de las instituciones judiciales españolas?

 

Sí, y cada vez más el sistema judicial español confía en la mediación como el proceso de resolución satisfactorio de conflictos en la pareja que desea separarse y/o divorciarse

 

 

10_ ¿Puede haber mediación en casos donde exista o haya existido violencia intrafamiliar?

 

Por regla general no se puede mediar en casos donde haya habido episodios de violencia intrafamiliar ya que no se estarían verificando uno de los principios de la mediación, la igualdad, ya que las partes deben encontrarse en total igualdad de condiciones para adoptar acuerdos.

 

 


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